lunes, 19 de mayo de 2008

Información actualizada

A falta de vacaciones, buenos son los paros. A casi un año de escribir mi último artículo, el norte magnético de mi brújula ha modificado dramáticamente la dirección que aspiraba seguir. He decidido dejar de lado mis algo megalómanos proyectos en física, al menos en mi etapa de Ingeniería, para concentrarme en los por cierto menos espectaculares pero no menos desafiantes problemas propios de la especialidad. Definitivamente mis conocimientos de Matemáticas y Física distan mucho de lo necesario para lograr una aproximación desde el Electromagnetismo a algún tópico en Ingeniería por lo que, tras algunas serias dudas, decidí aceptar un tema en un área de mi mayor interés y también de mi mayor ignorancia: la modelación de sistemas, su estudio dinámico y el control automático. Para quien estas palabras no signifiquen mucho, pueden aceptar esta burda descripción (no por arrogante suficiencia, sino más bien por propia incapacidad del orador). Casi cualquier obra ingenieril, desde el Saturno V hasta un sistema eléctrico como el SING (que no es otra cosa que una gigantesca máquina eléctrica) tienen una serie de propiedades benéficas y nefastas que lo caracterizan. Me explico: Si durante el despegue sopla viento, digamos del Norte, a una velocidad de 20 Km/h, puede ser que el perfil aerodinámico del cohete responda con una leve inclinación que no ocasionará problemas durante el vuelo. Por otro lado, si el viento viene del Sur a 20 Km/h, puede que el cohete empiece a vibrar cada vez con mayor fuerza y conduzca a un desastre. Algo similar ocurre con el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), con la salvedad de que no es el viento el elemento perturbador, sino la forma en que se produce la electricidad, y no hay vibraciones resultantes que conllevan a catástrofes, sino que caros apagones y carísimos daños a equipos de la gran minería. La ingeniería ha desarrollado un método matemático de estudio y modelado de sistemas como los descritos para detectarlos incluso antes de la construcción del objeto y también para contrarrestar y anular estas influencias externas perniciosas. Este último párrafo describe con cierta exactitud el rol del Control Automático. Es crucial entender que estas perturbaciones (y ésta es la primera palabra que uno aprende en un curso de Control Automático) ocurren en intervalos mucho menores al tiempo de reacción humana, por lo que resulta imposible, por ejemplo, que el piloto aumentara la potencia de uno de los motores del Saturno V o cambiara su dirección a tiempo para evitar la influencia negativa del viento sur.
El tema en cuestión, interesante por donde se le mire (al menos para un Ingeniero Eléctrico), tenía el gravísimo defecto de requerir un conocimiento que en mi persona sólo es comparable a mis innegables y aún no exploradas aptitudes para cruzar el Atlántico a nado. Yo había aprobado con gran dificultad los cursos del tema, y ni siquiera los había cursado con el profesor a cargo del proyecto, más allá de mi interés por el área. No obstante, y asumiendo la postura de Carlos Dittborn después del terremoto que destruyó a Chile ad portas del mundial del 62, asumí como slogan personal "Como no tenemos nada, queremos hacerlo todo".
A casi ocho meses de iniciada esta aventura, llena de monstruos computacionales, desaforados gigantes eléctricos y villanos conceptos matemáticos (amén de los otros), el saldo es positivo. Muy positivo. En breve me explayaré al respecto.
También pagaré una deuda, intentando explicar el escurridizo concepto matemático de Tensor. Siguiendo una crítica de mi gran amigo Cristian Zavala, que se quejó del extenso ensayo "La marcha de los borregos", voy a dejar disponible una versión en pdf de mis ensayos, que si bien no los acorta, si evita la muy difícil labor de seleccionar toda la página, copiarla y pegarla...
Adicionalmente, quiero felicitar a Carolina, mi polola, por haber tenido el valor de perseguir su sueño con la tenacidad y fuerza que la caracteriza, vencer a sus propios fantasmas matemáticos (y esa matemática si que es inentendible) y obtener su grado de Magíster en Economía. Besos y abrazos para usted, Caro.
Albricias

Héctor Herrera S.